A medida que la protección del medio ambiente cobra mayor importancia, los requisitos relativos a la calidad del agua se han vuelto cada vez más estrictos. Más allá de los requisitos sobre las normas de vertido de aguas residuales, las especificaciones relativas al agua potable están sujetas a un escrutinio aún más minucioso. En consecuencia, diversos productos químicos para la purificación del agua se han convertido en soluciones indispensables.
En todo el sector,
cloruro de polialuminio Ha ocupado siempre un lugar destacado en las aplicaciones de tratamiento de aguas. Las clasificaciones de los productos varían en función de las distintas especificaciones técnicas. Sin embargo, las normas que rigen estos productos también difieren según las diversas aplicaciones de tratamiento de aguas. Se puede afirmar con total seguridad que el cloruro de polialuminio cumple con sus propias y estrictas normas de producción, y se fabrica de conformidad con la normativa nacional. Naturalmente, una minoría de fabricantes tiene dificultades para cumplir estas normas nacionales debido a una tecnología de producción inadecuada. Aun así, sus productos están sujetos a normas industriales o especificaciones internas. Entonces, ¿cuáles son exactamente las normas para el cloruro de polialuminio?
En función del sector de aplicación, el cloruro de polialuminio se clasifica en variantes de grado industrial y de grado potable. Los productos de grado industrial se fabrican de acuerdo con las normas nacionales más recientes, mientras que los de grado potable cumplen las normas nacionales específicas para aplicaciones relacionadas con el agua potable. Estas diferencias normativas se traducen en especificaciones y tipos distintos. Al hablar de normas, la atención se centra normalmente en las especificaciones de composición, concretamente en el contenido de óxido de aluminio (Al₂O₃) del producto. En general, se reconocen tres niveles: una especificación es del 26 %, otra del 28 % y la última del 30 %. Si nuestro producto cumple cualquiera de estas normas durante las pruebas, se considera conforme. En los procesos de tratamiento de aguas, el contenido de metales pesados es otro factor crítico. Un requisito claro durante el tratamiento es que los niveles de metales pesados en el vertido de aguas residuales deben ser inferiores al 0,1 %. En el caso del agua potable, el contenido de metales pesados debe ser inferior al 0,004 %. Parece que las normas para el agua potable son más estrictas que las de los productos de uso industrial.
Durante la aplicación de los productos de cloruro de polialuminio, observamos su estructura molecular de gran tamaño y su elevada capacidad de adsorción. En comparación con productos similares, requiere una dosis menor, lo que reduce de manera efectiva los costes del tratamiento del agua. Al mismo tiempo, su excelente solubilidad y alta reactividad le permiten formar grandes flóculos de alumbre de manera eficiente en el agua, con rápidas velocidades de sedimentación. Su rendimiento se ve mínimamente afectado por el pH y la temperatura del agua, lo que demuestra una eficacia notable en el tratamiento de aguas residuales. Su sencillo funcionamiento alivia eficazmente la intensidad del trabajo y mejora las condiciones laborales, lo que lo convierte en un activo inestimable en el campo del tratamiento del agua.