Para alguien sin experiencia, puede resultar un poco confuso distinguir entre el cloruro de polialuminio y
cloruro férrico de polialuminio. Sin embargo, en la práctica existen ciertas diferencias entre ambos. Hoy ofreceremos una explicación detallada de sus diferencias, con la esperanza de que resulte útil.
En esencia, el cloruro de polialuminio y el cloruro férrico de polialuminio no son fundamentalmente diferentes. ¡La diferencia radica únicamente en el contenido de hierro! Durante la producción del cloruro de polialuminio, la adición de cantidades considerables de hierro aumenta significativamente el contenido de hierro del producto. Una vez alcanzado un determinado umbral, el producto se convierte en cloruro ferrico de polialuminio. En consecuencia, existen variantes como los tipos secados en tambor, filtrados en placas y marcos, y secados por atomización. Sin embargo, estos son esencialmente iguales al cloruro de polialuminio. Los productos secados en tambor contienen niveles más altos de materia insoluble y se utilizan predominantemente para el tratamiento de aguas residuales industriales. En cuanto al precio, el cloruro de polialuminio es considerablemente más caro y suele presentar un color más pálido. Desempeña un papel importante tanto en el tratamiento de aguas industriales como en la purificación de agua potable. El cloruro de polialuminio férrico, por el contrario, es predominantemente de color marrón rojizo debido a su mayor contenido en hierro. Su producción utiliza polvo de aluminato de calcio como materia prima, lo que limita su aplicación al tratamiento general de aguas industriales. En consecuencia, es sustancialmente más económico.
Como floculante de sal inorgánica, el cloruro ferrico de polialuminio muestra una notable mejora en el tratamiento de iones de plomo y hierro en la aplicación práctica. Se disuelve fácilmente en agua, dando lugar a una solución que suele presentar un color marrón o marrón rojizo. Se emplea en el tratamiento de aguas industriales y aguas residuales industriales. Presenta excelentes propiedades de adsorción, lo que proporciona una eficacia notable en el tratamiento del agua incluso en condiciones de baja temperatura y baja turbidez. Esto se debe a la mínima influencia de la temperatura en la velocidad de hidrólisis de la sal de hierro. Su rápida hidrólisis forma flóculos compactos de alumbre, acompañados de una sedimentación rápida, lo que satisface eficazmente los requisitos operativos. Además, dado que el hierro es un nutriente esencial para el cuerpo humano, su uso en el tratamiento del agua no supone ningún riesgo para la salud.
Cabe señalar que el cloruro férrico de polialuminio ofrece ventajas claras para aplicaciones industriales. Posee una amplia aplicabilidad y requiere una dosis menor en comparación con los productos tradicionales, lo que reduce eficazmente los costes operativos. No obstante, sigue siendo esencial realizar pruebas piloto antes del tratamiento del agua a gran escala para determinar la dosis óptima.