Existen numerosos tipos de productos químicos para la purificación del agua, entre los que se incluyen cloruro de polialuminio y el cloruro férrico de polialuminio. Aunque solo difieren en una letra, presentan diferencias significativas. ¿Cuáles son las diferencias prácticas entre ambos en su aplicación? ¡Vamos a descubrirlo!
El cloruro de aluminio polimerizado sufre una rápida hidrólisis. Forma fácilmente grandes flóculos con velocidades de sedimentación rápidas, aunque su rendimiento es sensible a las fluctuaciones de la temperatura del agua. El cloruro férrico de aluminio polimerizado, sin embargo, se presenta de forma diferente. Se presenta como un polvo sólido de color marrón rojizo, se disuelve fácilmente en agua y cuenta con una amplia aplicabilidad. Trata eficazmente tanto el agua industrial como las aguas residuales domésticas. ¿Cómo se puede distinguir entre ambos?
A simple vista, el cloruro de polialuminio se presenta en forma de partículas granulares amarillas. Su producción requiere hidróxido de aluminio como materia prima. El cloruro férrico de polialuminio, por su parte, se presenta en forma de gránulos de color marrón rojizo fabricados a partir de polvo de aluminato de calcio. Su aplicación en el tratamiento del agua es más especializada, ya que solo resulta adecuado para procesos industriales de purificación del agua. En resumen, el cloruro de polialuminio demuestra una excelente eficacia en la depuración de aguas residuales en industrias como las acerías y las fábricas de papel. El agua tratada presenta una calidad relativamente clara, cumpliendo con los requisitos estándar de vertido. Sin embargo, como producto químico para el tratamiento del agua, el cloruro férrico de polialuminio ofrece ventajas claras, ya que solo requiere cantidades mínimas para lograr resultados eficaces.
Dada la eficacia del cloruro férrico de polialuminio, ¿cómo se debe determinar su concentración durante la aplicación? Antes de su uso, es recomendable disolver el producto a una concentración del 10 % al 30 %. Posteriormente, se añade agua del grifo para agitar y hidrolizar, lo que permite que se asiente en un producto líquido de color marrón rojizo. A continuación, se realiza una dilución adicional con agua, aunque la aplicación varía según el sector. Por ejemplo, las plantas de tratamiento de agua pueden preparar una concentración del 2 % al 5 % para su adición directa, mientras que el tratamiento de aguas residuales industriales puede emplear una concentración del 5 % al 10 %. La determinación de la dosis puede lograrse mediante ajustes de prueba basados en las variaciones de la calidad del agua. En condiciones equivalentes, los requisitos de dosificación son, en términos generales, comparables a los de los productos de polialuminio. Sin embargo, cuando se emplean formulaciones líquidas, la concentración debe recalcularse por separado, normalmente respetando una proporción de 1:3. Es fundamental utilizar agua del grifo durante la preparación del cloruro férrico de polialuminio. La presencia de sedimentos es totalmente normal. Siempre que los métodos de aplicación se ejecuten correctamente, es poco probable que se produzcan errores. Para lograr una eficacia óptima es necesario cumplir los protocolos de uso adecuados.