El aspecto más complejo del tratamiento de los efluentes de las explotaciones ganaderas es la gestión del estiércol procedente de granjas porcinas, ganaderas, de burros y otras explotaciones ganaderas. El uso de cloruro de polialuminio puede resolver este difícil problema. Los efluentes ganaderos se clasifican como aguas residuales orgánicas. Estos efluentes contienen altos niveles de DQO, DBO, iones de metales pesados, amoníaco y nitrógeno, lo que dificulta su tratamiento durante el proceso de depuración del agua. Se requiere una combinación de múltiples procesos de tratamiento para cumplir con las normas nacionales de vertido de efluentes.
Productos químicos utilizados:
poliacrilamida y cloruro de polialuminio
Procedimiento: En primer lugar, disuelva completamente el cloruro de polialuminio sólido a una concentración del 3 % al 5 %. La concentración exacta debe determinarse in situ, y el tiempo de disolución es relativamente corto. Durante este proceso, asegúrese de agitar bien y de manera uniforme para facilitar la disolución completa. Tras dejar reposar, abra la válvula para permitir que la solución se añada a las aguas residuales. Observe el volumen y la calidad del agua de las aguas residuales in situ y ajuste continuamente la dosis de cloruro de polialuminio en consecuencia. Si se van a utilizar conjuntamente poliacrilamida y cloruro de polialuminio, es aconsejable añadir primero el cloruro de polialuminio. Bajo ninguna circunstancia deben mezclarse y añadirse simultáneamente, ya que esto impedirá lograr el efecto de purificación del agua deseado y supondrá un desperdicio de los costes de purificación. Asegúrese de que haya un intervalo de tiempo suficiente entre la adición de ambos. Se recomienda realizar una prueba a pequeña escala con una muestra de aguas residuales antes de la purificación para determinar la dosificación óptima de los productos químicos para el tratamiento del agua.