Durante el proceso de purificación del agua, nos encontramos con numerosos productos químicos para el tratamiento del agua, entre los que se incluyen
polyacrylamide siendo uno de esos productos adecuados para diversos sectores. Sin embargo, para garantizar que ofrezca un rendimiento y una eficacia óptimos en distintos ámbitos, es necesario tener en cuenta ciertas consideraciones clave durante su aplicación. Este enfoque garantiza resultados satisfactorios. Entonces, ¿a qué debemos prestar atención durante su uso?
Al utilizar poliacrilamida, es necesario tener en cuenta aspectos como las características de los lodos, la carga iónica, las propiedades de floculación y la solubilidad. Antes de su uso, es fundamental determinar el origen, las propiedades, la composición y la proporción de los lodos que se van a tratar. Los lodos pueden clasificarse como orgánicos o inorgánicos. Los productos aniónicos son adecuados para el tratamiento de lodos inorgánicos. Cuando los lodos tienen un alto contenido en sólidos, la dosis de poliacrilamida debe aumentarse en consecuencia. A continuación están la carga iónica y el peso molecular. La eficacia del tratamiento del agua varía significativamente en función de las diferentes cargas iónicas y pesos moleculares. Es recomendable realizar pruebas a pequeña escala de antemano para seleccionar el tipo de producto adecuado. Esto garantiza un rendimiento óptimo al tiempo que reduce eficazmente el consumo y ahorra costes considerables. La floculación es otro factor crítico. El tamaño de los flóculos influye directamente en la eficacia del tratamiento: los flóculos excesivamente pequeños dificultan las tasas de drenaje; por el contrario, los flóculos excesivamente grandes restringen el flujo de agua y reducen el secado de los lodos. Un peso molecular adecuado regula el tamaño de los flóculos. Por lo tanto, es esencial seleccionar meticulosamente el peso molecular durante la aplicación. Por último, la disolución es fundamental. Los productos completamente disueltos proporcionan una floculación óptima. Cuando es necesario acelerar la velocidad de disolución, hay que aumentar la concentración del producto. El cumplimiento estricto de las precauciones de uso durante el funcionamiento garantiza tanto una purificación eficaz del agua como un ahorro significativo de costes.
El peso molecular, como factor crítico en los productos de poliacrilamida, influye directamente en su eficacia. Antes de seleccionar el peso molecular, es necesario determinar el requisito fundamental: si se trata de un tipo aniónico, catiónico o no iónico. Por lo general, esto se decide en función del pH de las aguas residuales. Las aguas ácidas suelen requerir productos catiónicos, mientras que las alcalinas se adaptan mejor a los tipos aniónicos. Los productos no iónicos muestran una sensibilidad mínima a las fluctuaciones de pH en condiciones ácidas. También presentan una resistencia de los flóculos y unas propiedades de floculación superiores en comparación con las variantes aniónicas. Concretamente, para aplicaciones de deshidratación de lodos, se recomiendan pesos moleculares que oscilan entre 7 y 12 millones. Para el tratamiento general de aguas residuales industriales, son adecuados los productos con pesos moleculares entre 6 y 18 millones. Es fundamental comprender que la selección del peso molecular varía significativamente entre los distintos sectores industriales.