El tratamiento de las aguas residuales se ha convertido en una cuestión urgente y prioritaria en materia de protección del medio ambiente. Durante el proceso de tratamiento de las aguas residuales, los floculantes desempeñan un papel fundamental en la depuración eficaz de los efluentes. Sin embargo, existen numerosos floculantes disponibles para el tratamiento de las aguas residuales, entre ellos
cloruro de polialuminio, polímero de sulfato férrico, poliacrilamida y otros productos. Entonces, ¿cómo debemos seleccionar el floculante adecuado para el tratamiento de aguas residuales?
A la hora de elegir un floculante para el tratamiento de aguas residuales, es fundamental seleccionar uno adecuado en función del estado de los lodos. Para lodos con un contenido orgánico relativamente alto, la poliacrilamida catiónica es el floculante más eficaz. Los floculantes catiónicos son especialmente eficaces cuando el contenido orgánico es elevado. Para lodos compuestos predominantemente por materia inorgánica, se puede considerar la poliacrilamida aniónica. Las diferentes propiedades de los lodos pueden afectar directamente a la eficacia del tratamiento, lo que puede provocar dificultades en la deshidratación de los sólidos en suspensión y los lodos residuales. Por lo general, los lodos más difíciles de deshidratar requieren una mayor dosis de floculante. Del mismo modo, las partículas de lodo más finas pueden aumentar el consumo de floculante. Un alto contenido inorgánico y una elevada alcalinidad en los lodos también requieren una mayor dosis de floculante. Además, el contenido de sólidos de los lodos influye en la cantidad de floculante necesaria. Concretamente, un mayor contenido de sólidos exige una mayor aplicación de floculante.
El pH de los lodos también influye en la dosificación del floculante. El pH determina, en esencia, la forma de los productos hidrolizados; un mismo floculante puede presentar una eficacia de tratamiento variable en lodos con distintos niveles de pH. Por ejemplo, las sales de aluminio se ven significativamente afectadas por el pH de los lodos durante su reacción de hidrólisis. Las sales con alto contenido en hierro presentan una sensibilidad al pH relativamente menor. Por el contrario, las sales ferrosas muestran una mayor solubilidad en rangos de pH del lodo de 8 a 10. Por consiguiente, al seleccionar floculantes de sales inorgánicas, debe tenerse en cuenta el pH específico del lodo. Si el pH se desvía significativamente del rango óptimo de floculación, es necesario sustituir el floculante.
Por último, la concentración del floculante es crucial. La concentración del floculante no solo afecta a los resultados del tratamiento, sino que también influye en los requisitos de dosificación y en el rendimiento de la deshidratación de los lodos. En general, en el caso de los floculantes poliméricos orgánicos, unas concentraciones de preparación más bajas requieren dosis de aplicación reducidas, lo que da lugar a resultados superiores. Sin embargo, tanto los floculantes excesivamente concentrados como los excesivamente diluidos pueden comprometer la eficacia del tratamiento, un aspecto que requiere especial atención.