Como producto químico de purificación de agua de uso habitual en los procesos diarios de tratamiento de aguas residuales,
cloruro de polialuminio es indispensable. Al tratarse de un coagulante inorgánico de alto peso molecular, ofrece numerosas ventajas en el tratamiento de aguas residuales tanto industriales como domésticas. Sin embargo, aunque sus beneficios son múltiples, un exceso puede resultar perjudicial. Durante su aplicación rutinaria, la dosificación debe ajustarse a parámetros específicos —ni excesiva ni insuficiente— para mantener su eficacia. Entonces, ¿cuál es la dosificación óptima?
Los productos de cloruro de polialuminio (PCA) presentan una hidrólisis rápida, una precipitación veloz y la formación de flóculos de gran tamaño, lo que los hace relativamente económicos de usar. Normalmente, basta con una dosis de 0,01 gramos por litro de agua. No obstante, esto no es una regla universal. La cantidad necesaria de cloruro de polialuminio depende en gran medida de la calidad de las aguas residuales. Las diferentes calidades del agua requieren dosis notablemente diferentes. Por ejemplo, la dosis para el tratamiento de aguas residuales de tintorerías es considerablemente mayor que la de las aguas residuales municipales.
Más allá de las diferencias entre sectores, los distintos niveles de turbidez también requieren dosis específicas. Por ejemplo, para tratar aguas con baja turbidez, basta con una disolución en una proporción de 1:3. Basta con verter la solución en el agua turbia. Si el efecto resultara insuficiente, se puede administrar una dosis adicional moderada. Naturalmente, independientemente del tipo de aguas residuales, es recomendable realizar pruebas preliminares para determinar la dosis óptima. Esto ayuda a lograr una dosificación óptima, garantizando resultados eficaces sin gastos innecesarios. Las formulaciones líquidas pueden diluirse antes de su aplicación, aunque lo ideal es utilizar la solución diluida en un plazo de dos días. Si bien los productos líquidos suelen ser más económicos, sus costes de transporte son comparativamente elevados. En general, solo ofrecen un ahorro marginal con respecto a las formulaciones sólidas. Por consiguiente, los productos sólidos son los preferidos en la mayoría de los casos para su aplicación práctica.
La dosificación del cloruro de polialuminio varía en función de la calidad del agua, lo que da lugar a resultados de tratamiento diferentes. Factores como la dosis, el nivel de pH y la composición del agua influyen en la eficacia. Por lo general, el producto solo reacciona de forma eficaz dentro de un rango de pH de 6 a 9.
Para que reaccione de forma eficaz. Si el agua es ácida o alcalina, debe neutralizarse antes de la aplicación. Además, aunque determinar la dosis es crucial para el tratamiento del agua, más no significa necesariamente mejor. Una dosis adecuada es fundamental. Tanto las cantidades excesivas como las insuficientes darán lugar a un tratamiento deficiente de las aguas residuales.