En el proceso de tratamiento de aguas residuales, se suelen emplear dos tipos de agentes purificadores del agua: el cloruro de polialuminio y
poliacrilamida. Aunque ambos se utilizan como agentes de purificación del agua, sus aplicaciones difieren. Hoy analizaremos brevemente las diferencias entre el cloruro de polialuminio y la poliacrilamida.
En términos sencillos, el cloruro de polialuminio es un coagulante inorgánico, mientras que la poliacrilamida es un floculante orgánico. Desde el punto de vista funcional, el cloruro de polialuminio actúa coagulando y desestabilizando las partículas, mientras que la poliacrilamida se emplea principalmente para la floculación y la sedimentación. En los procesos de tratamiento de aguas, la poliacrilamida se emplea principalmente en el tratamiento de agua bruta, el tratamiento de aguas residuales y el tratamiento de aguas industriales. Para el tratamiento de agua bruta, se suele utilizar junto con carbón activado para clarificar y coagular el agua potable. En el tratamiento de aguas residuales, la poliacrilamida se utiliza para la deshidratación de lodos. En el tratamiento de aguas industriales, actúa principalmente como agente formulador. Cabe señalar que la sustitución del cloruro de polialuminio por poliacrilamida en el tratamiento de agua bruta mejora significativamente la eficacia de la purificación. En consecuencia, en zonas urbanas que sufren escasez de agua o mala calidad del agua, la poliacrilamida se emplea con frecuencia como agente de tratamiento complementario. En el tratamiento de aguas residuales, su aplicación aumenta la reciclabilidad de los efluentes tratados.
El cloruro de polialuminio ofrece una amplia aplicabilidad en diversos tipos de agua. Forma fácilmente grandes flóculos de alumbre y presenta excelentes propiedades de sedimentación. Cuando se aplica a aguas residuales con un pH comprendido entre 5 y 9, reduce el pH y la alcalinidad tras el tratamiento. Incluso a temperaturas del agua más bajas, el cloruro de polialuminio mantiene una sedimentación eficaz durante el tratamiento. Además, presenta efectos corrosivos mínimos sobre los equipos durante su uso. Como polímero soluble en agua de alto peso molecular, la poliacrilamida actúa como un excelente floculante. En consecuencia, reduce la fricción y la resistencia entre los líquidos durante el tratamiento del agua.
Es importante tener en cuenta la relación de concentración entre ambos agentes. Por lo general, la poliacrilamida se utiliza en una concentración relativamente baja, de aproximadamente el 0,1-0,2 %, lo que facilita la mezcla y reduce el consumo de productos químicos. El cloruro de polialuminio, por el contrario, se utiliza generalmente en una concentración del 10 %, lo que simplifica el cálculo de las dosis necesarias. Sin embargo, debe evitarse el uso excesivo tanto del cloruro de polialuminio como de la poliacrilamida. El uso excesivo de poliacrilamida degrada la eficacia de la coagulación. En particular, la sobredosificación provoca contaminación secundaria del agua y, dado el mayor coste de la poliacrilamida, aumenta los gastos de tratamiento. El uso excesivo de cloruro de polialuminio da lugar a flóculos de alumbre sueltos y mal compactados que se sedimentan mal, lo que compromete la calidad del agua tratada.