Para muchas personas,
carbón activado es la opción más habitual a la hora de tratar la calidad del agua o purificar el aire. Sin embargo, la calidad del carbón activado varía. Entonces, ¿cómo debemos elegirlo a la hora de utilizarlo?
Aunque el carbón activado se utiliza con frecuencia, nuestro conocimiento sobre él sigue siendo algo limitado. Se podría confundir erróneamente el carbón de bambú no activado, el carbón vegetal o el carbón de cáscara de coco con auténtico carbón activado. Por otro lado, el carbón activado común con escasa capacidad de adsorción podría confundirse con material de alta calidad. Por lo tanto, como consumidores, debemos aprender a diferenciar entre estos productos para evitar ser engañados.
El carbón activado es un excelente adsorbente. Se produce a partir de diversas materias primas, como el carbón vegetal, el carbón de bambú y el carbón de alta calidad. Mediante procesos físicos y químicos, como la trituración, el lavado y el secado, adquiere propiedades de adsorción físicas y químicas específicas.
Para seleccionar carbón activado de alta calidad, primero hay que observar la formación de burbujas. Añada un puñadito al agua. La acción de penetración del agua se infiltrará gradualmente en la estructura porosa del carbón, provocando la expulsión de aire. Esto genera un flujo continuo de finas burbujas, que trazan un delicado rastro en la superficie del agua al tiempo que producen un característico sonido de burbujeo. Cuanto más tiempo persista este fenómeno y mayor sea el número de burbujas, mayor será la capacidad de adsorción del carbón activado. En segundo lugar, evalúe su capacidad de decoloración. El carbón activado posee la notable capacidad de transformar líquidos coloreados en estados pálidos o incoloros. El cumplimiento de esta función indica que se trata de carbón activado de alta calidad. Es precisamente esta característica de decoloración la que permite su amplia aplicación en la industria azucarera. Para comprobarlo, añada una gota de tinta al agua antes de introducir un puñado de carbón activado para observar su efecto decolorante. Cuanto superior sea el efecto decolorante, mayor será la capacidad de adsorción y mejor será la calidad.
Otro factor es el índice de yodo. Este indica el nivel de rendimiento del carbón activado. Los diferentes índices de yodo se corresponden con distintas capacidades de adsorción, lo que, naturalmente, da lugar a diferencias de precio. Sin embargo, entre los carbones activados con el mismo índice de yodo, el carbón activado a base de cáscara de coco suele ofrecer un mejor rendimiento. Por último, hay que tener en cuenta el peso. El carbón activado con más poros tiende a ser más friable. En consecuencia, su densidad es menor. Por lo tanto, el carbón activado de alta calidad resulta más ligero al tacto. Por lo general, a igual peso, el carbón activado de calidad superior ocupará un mayor volumen que el de calidad inferior.