El ámbito de aplicación de
polyacrylamide en el tratamiento de aguas residuales es cada vez más amplio, y sus aplicaciones se multiplican. Sin embargo, muchos tienen dudas: ¿se pueden añadir directamente los productos de poliacrilamida a los sistemas de tratamiento de aguas residuales? Aquí tienes la respuesta definitiva que debes conocer.
La poliacrilamida, especialmente en forma de polvo o gránulos, no puede añadirse directamente a las aguas residuales para su depuración. Antes de su uso, los productos de poliacrilamida deben disolverse. La solución resultante se emplea entonces para el tratamiento de aguas residuales. ¿Por qué no se puede añadir directamente?
La poliacrilamida requiere agua limpia, como el agua del grifo, para su disolución. Las aguas residuales son totalmente inadecuadas. No es necesario calentar el agua durante la disolución. La temperatura ambiente es suficiente. Las temperaturas del agua inferiores a 5 °C ralentizarán significativamente la disolución. Si bien las temperaturas más altas pueden acelerar la disolución, superar los 40 °C acelerará la polimerización de la poliacrilamida, comprometiendo su eficacia. Por lo tanto, el agua del grifo a temperatura ambiente es la opción adecuada para la disolución. En general, el agua del grifo es adecuada para disolver la mayoría de los polímeros. Sin embargo, no es adecuada para productos ácidos, alcalinos o altamente básicos. Es importante señalar que la concentración de poliacrilamida durante la disolución debe ser la adecuada. La pauta estándar es añadir entre 1 y 3 gramos de poliacrilamida por litro de agua. La concentración debe controlarse cuidadosamente: ni excesiva ni insuficiente. Las cantidades excesivas pueden provocar una degradación deficiente y un desperdicio de costes. Insuficiencia
A la hora de dosificar la poliacrilamida, es necesario tener en cuenta factores externos. Si el polímero presenta un peso molecular adecuado, se recomienda una preparación más diluida. En el caso de recipientes de mezcla más pequeños, es aconsejable aumentar la dosis para alcanzar una mayor concentración. Cuando las limitaciones del equipo dificultan la dispersión, se sugiere optar por una formulación ligeramente más diluida. En resumen, una concentración excesiva durante la preparación de la poliacrilamida aumenta la carga del motor del equipo. Además, dificulta la dispersión dentro del sistema de tratamiento, lo que compromete su eficacia. Una solución más diluida mejora el rendimiento, pero una dilución excesiva disminuye la eficacia del tratamiento del agua. Esto repercute directamente en la experiencia del usuario y puede aumentar los costes operativos.