Poliacrilamida aniónica, como variante de la poliacrilamida, posee una eficacia única en el tratamiento de aguas residuales. Por lo general, la disolución precede al tratamiento. Durante la disolución, el producto debe dispersarse uniformemente en el agua. El agua no debe estar estancada; es preferible agitarla mientras se añade el producto en el centro. Posteriormente, mantenga una velocidad de agitación constante, controlada entre 100 y 300 rpm. Si se forman flóculos, reduzca la velocidad de agitación para facilitar su crecimiento y acelerar la sedimentación. Tenga en cuenta que las temperaturas del agua más altas favorecen la disolución, aunque lo ideal es que las temperaturas no superen los 60 °C. Prepare la solución a una concentración del 0,1 % para su uso, asegurándose de que el agua se ajuste a un rango de pH adecuado para maximizar la eficacia del agente.
Al emplear productos de poliacrilamida aniónica, tenga en cuenta que el floculante no debe añadirse directamente a las aguas residuales. Antes de su uso, debe disolverse para crear una solución acuosa destinada al tratamiento de aguas residuales. Para la disolución, utilice agua del grifo en lugar de aguas residuales; basta con agua a temperatura ambiente. No se requieren aditivos especiales. Por lo general, temperaturas del agua más altas pueden acelerar la disolución. Sin embargo, temperaturas superiores a 40 °C acelerarán la degradación del polímero, lo que afectará negativamente a la eficacia final. Las concentraciones de la solución deben oscilar entre el 0,1 % y el 0,3 %, lo que equivale a entre 1 g y 3 g de producto por litro de agua.
¿Qué ventajas ofrece la poliacrilamida aniónica en el tratamiento de aguas residuales industriales? Demuestra una eficacia superior en el tratamiento de efluentes industriales que contienen partículas en suspensión, partículas con carga positiva altamente concentradas o aguas residuales con niveles de pH alcalinos o neutros. Esto se debe a su excelente solubilidad, alta viscosidad y gran resistencia. Evita que el material se endurezca tras una mezcla prolongada con agua, lo que permite un ahorro efectivo del producto y facilita su manejo.
Dado su alto peso molecular y su elevada viscosidad, la concentración de preparación estándar para la poliacrilamida aniónica es del 0,1 %. Sin embargo, esta puede ajustarse en función de la turbidez de las aguas residuales. En concreto, es recomendable aumentar la dosis sin alterar la concentración. De lo contrario, podría afectar al flujo de las tuberías. La disolución debe realizarse preferiblemente en tanques de mezcla de plástico, cerámica o acero inoxidable. El uso de recipientes de hierro puede provocar degradación, lo que afecta a los resultados finales de uso y conduce a una disminución de la eficacia.