El papel de los productos químicos para el tratamiento del agua en el procesamiento de las aguas residuales ya es bastante evidente. Como producto altamente eficaz para el tratamiento del agua, la función de
poliacrilamida no se puede pasar por alto. Sin embargo, para lograr unos resultados óptimos en el tratamiento de aguas residuales, es esencial un control preciso de la dosificación de la poliacrilamida. Entonces, ¿cómo se debe determinar la dosificación de la poliacrilamida?
Durante el tratamiento de aguas residuales, tanto la dosis de poliacrilamida como el tiempo de mezcla requieren un control estricto. Una dosis excesiva puede hacer que las partículas de poliacrilamida queden envueltas por cadenas moleculares, impidiendo la adsorción. Esto conduce a la saturación coloidal, lo que compromete la estabilidad. Además, agitar coloides que ya se han puenteado y floculado puede provocar que las superficies de los polímeros se desprendan. Por lo tanto, durante el puenteo por adsorción, las partículas de flóculos no deben desestabilizarse. En general, la dosis de poliacrilamida debe mantenerse entre 0,03 y 0,4 mg/l. No debe ser ni demasiado baja ni demasiado alta. Una dosis baja reduce la eficacia de la floculación, mientras que una dosis excesivamente alta acelera la formación de flóculos de gran tamaño, lo que provoca una deposición considerable de lodos. En última instancia, esto impide que el tanque de sedimentación funcione eficazmente, comprometiendo el rendimiento de sedimentación de la poliacrilamida.
¿Qué factores influyen en la dosificación de la poliacrilamida? El valor del pH influye significativamente tanto en la dosificación como en la eficacia. Los productos de poliacrilamida ofrecen un rendimiento óptimo en aguas neutras. En entornos alcalinos o ácidos, su eficacia disminuye considerablemente. En segundo lugar, hay que tener en cuenta la naturaleza de los sólidos en suspensión en el agua. Si los sólidos en suspensión son minúsculos y de naturaleza coloidal, primero deben reaccionar con un coagulante. Posteriormente, se pueden añadir productos de poliacrilamida para la floculación. Este enfoque mejora la eficiencia de la purificación al tiempo que reduce los requisitos de dosificación. Sin embargo, si este proceso da lugar a resultados insatisfactorios en el tratamiento de las aguas residuales, se debe considerar la posibilidad de cambiar el tipo de poliacrilamida.
Al dosificar poliacrilamida en las aguas residuales, es fundamental comprender que los cálculos de dosificación se ven influidos por la dosis de producto químico, el volumen de agua que se trata y el método de preparación. Aunque puede producirse cierto margen de error durante los cálculos de dosificación, el proceso real de tratamiento de aguas residuales debe servir como referencia definitiva. También es esencial realizar ensayos a pequeña escala durante la dosificación.